miércoles, 16 de marzo de 2016

¿En serio?

*cough* *cough* Esto está lleno de un poco de polvo y telarañas, ¿no?

Pero me preocupa tener que volver a escribir acá, luego de los acontecimientos recientes.

Y sí, me salté la platina, me salté el chifrijo, me salté todos los problemas de "Luisgui". Ignoré el "pa que quiere sabe eso" y todos los debates por los animalitos, la protección de animales, la fecundación in vitro, el acosador callejero, los disturbios entre Uber y taxistas, y demás acontecimientos.

¿Porqué?
  1. Tengo vida (o por lo menos el concepto de vida)
  2. Pensé que no era necesario quejarme. Pensé que íbamos mejorando.

Y de un pronto a otro, pongo atención una vez más, y la gente sigue jodida.

¿De dónde saco esa idea?

Pues muy sencillo, la ONU está empezando a dudar de los derechos humanos en Costa Rica. Y no lo digo porque me importe la opinión de la ONU (sin embargo la respeto). Sino porque nuestra discusión diaria no es sobre esto. Es sobre LA TOCOLA.

Al final, es una discusión importante sobre la futura legalización de la marihuana. Es importante hablar sobre las drogas peligrosas.Pero es sólo una pequeña parte de TODAS las discusiones que debemos tener.

Es importante que en nuestras familias se hablen estos temas, por supuesto. Es importante que los hablemos como sociedad. Pero es aún más importante hablar de la violencia, de las agresiones, de la discriminación, del acoso, de la ingobernabilidad, de los chorizos, del comportarnos como personas decentes.

La idea no es quedarnos en pura discusión tampoco. Tenemos que abandonar conscientemente la doble moralidad que tenemos, y dedicarnos a trabajar juntos a mejorar todo este hermoso desastre que somos. Porque sí, nuestro país es hermoso, y hay mucha gente decente y amable. Pero no podemos quedarnos de brazos cruzados.

Les ruego que ya no le den más atención a las cosas que no deben darsele. Hablen con sus hijos de todo lo que tienen que hablar. Hablen con sus familias y amigos de todas estas preocupaciones. Formémonos una opinión concienzuda y educada.

Y por último, no nos comportemos mal con los demás. Seamos buenos unos con los otros.

Esto no es algo que vayamos mágicamente a mejorar de la noche a la mañana. Pero a pocos y con trabajo eventualmente llegará a mejorar.

...y ya, mucha hablada. Vuelvo a mi cueva llena de polvo y telarañas.